Integridad


La integridad suele asociarse con la honestidad. Con decir la verdad, cumplir la palabra dada o actuar correctamente incluso cuando nadie nos observa. Todo eso forma parte de ella, pero probablemente no sea suficiente para explicarla.

Ser íntegro significa intentar que exista la menor distancia posible entre aquello que pensamos, aquello que decimos y aquello que finalmente hacemos.

Esa coherencia resulta sencilla mientras no entra en conflicto con nuestros intereses. La verdadera dificultad aparece cuando mantenerla tiene consecuencias: cuando decir la verdad puede perjudicarnos, cumplir un compromiso deja de convenirnos o defender aquello que consideramos correcto amenaza una relación, una posición o una oportunidad.

Entonces aparecen las justificaciones. Nos explicamos por qué esta vez es diferente, por qué las circunstancias lo exigen o por qué aquello que nunca aceptaríamos en otros resulta comprensible cuando somos nosotros quienes debemos decidir.

La integridad tampoco exige ser infalible. Podemos equivocarnos, cambiar de opinión, incumplir involuntariamente un compromiso o descubrir que aquello que defendíamos estaba equivocado. Reconocerlo y rectificar no debilita la integridad; muchas veces constituye precisamente una de sus mayores pruebas.

Porque la integridad no consiste en proteger una imagen de nosotros mismos. Consiste en poder revisar nuestras propias decisiones sin necesidad de inventarnos una versión más cómoda de lo ocurrido.

Y tiene una característica especialmente incómoda: no puede reclamarse. Son los demás quienes terminan descubriendo si pueden confiar en nuestra palabra, anticipar nuestra conducta y reconocer una cierta coherencia entre lo que defendemos y la forma en que actuamos.

En este apartado del Cuaderno de Valores reúno reflexiones sobre honestidad, coherencia, confianza, principios y responsabilidad personal.

No para construir una apariencia de rectitud.

Para preguntarnos quiénes seguimos siendo cuando hacer lo correcto deja de ser lo más conveniente.

Ensayos incluidos en este capítulo