
No todas las preguntas encuentran acomodo en una disciplina. Algunas nacen de una empresa, otras de una conversación, de una decisión, de una contradicción o simplemente de observar cómo actuamos cuando la realidad no responde como esperábamos.
Este cuaderno nace precisamente para ellas.
Aquí caben ideas sobre la empresa y el trabajo, pero también sobre el éxito y el fracaso, el carácter, la responsabilidad, el paso del tiempo, las relaciones, las decisiones que tomamos y las razones —no siempre evidentes— que terminan explicándolas.
Reflexionar no consiste en encontrar respuestas para todo. A veces consiste en aprender a formular mejor las preguntas.
Con los años algunas certezas se fortalecen y otras empiezan a resultar mucho menos ciertas. La experiencia ayuda, pero también puede engañarnos. Nos permite reconocer situaciones que ya hemos vivido y, al mismo tiempo, puede llevarnos a creer que sabemos cómo terminará una historia simplemente porque conocemos otra que se le parece.
Por eso me interesa especialmente aquello que contradice lo que esperaba encontrar. Las excepciones. Las personas que reaccionan de manera diferente. Las decisiones aparentemente equivocadas que terminan funcionando y las que parecían impecables y conducen al desastre.
También me interesan esas pequeñas observaciones que difícilmente justificarían un tratado, pero que contienen una pregunta suficientemente importante como para detenerse unos minutos ante ella. Algunas acabarán convirtiéndose en ideas más grandes. Otras probablemente permanecerán como lo que fueron desde el principio: una reflexión.
En este Cuaderno de Reflexiones reuniré textos que no necesitan pertenecer a ningún otro lugar, que distribuiré por capítulos que ni si quiera he sido capaz de entrever todavía. Algunos procederán de mi experiencia profesional; otros, sencillamente, de la experiencia de vivir, observar, equivocarme, aprender y continuar haciéndome preguntas.
No pretendo construir con ellos una doctrina.
Solo dejar por escrito algunas de las cosas que todavía me obligan a pensar.

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