Innovación


La innovación suele asociarse con la tecnología, las grandes ideas o la aparición de productos capaces de transformar un mercado. Pero innovar no consiste necesariamente en inventar algo que antes no existía.

Muchas veces empieza de una forma mucho menos espectacular: cuestionando aquello que todos han dejado de cuestionar.

Las organizaciones acumulan procedimientos, productos, hábitos y formas de trabajar que alguna vez tuvieron sentido. El problema aparece cuando siguen utilizándolos simplemente porque siempre se ha hecho así. La experiencia, que debería ayudarnos a decidir mejor, puede convertirse entonces en una poderosa resistencia al cambio.

Innovar exige observar de nuevo. Detectar necesidades que todavía no están bien resueltas, combinar conocimientos que hasta entonces permanecían separados y estar dispuesto a experimentar antes de disponer de todas las respuestas.

Pero una idea diferente no es todavía una innovación. Para serlo tiene que abandonar el territorio de las posibilidades y demostrar que aporta valor. Al cliente, a la organización, a un proceso o a la sociedad.

Por eso innovar también significa equivocarse, aprender, corregir y volver a intentar. No como celebración ingenua del fracaso, sino como consecuencia inevitable de explorar aquello que todavía no conocemos.

En este apartado del Cuaderno de Management reúno reflexiones sobre innovación, creatividad y cambio desde esa perspectiva.

No para perseguir permanentemente lo nuevo.

Para aprender a reconocer cuándo seguir haciendo lo mismo ha dejado de ser una decisión inteligente.

Ensayos incluidos en este capítulo