MENTE ESTRECHA vs OPEN MIND
Antonio Pascual Picarín
🧓CEO apasionado que transforma líderes a través del coaching y el análisis. Consultor estratégico guiando el crecimiento con experiencia. 🌟
2 de abril de 2025
San Benito y el Management: El verdadero liderazgo no se mide por lo que ocultas, sino por lo que enseñas.
“Habremos de ser capaces de sensibilizar y hacer entender a los más expertos y veteranos de nuestra organización que, ocultar conocimientos para preservar sus propios puestos de trabajo, forma parte de las causas que no ayudan a que no podamos mantenerlos a nuestro lado.”
Esta frase, extraída de mi libro San Benito y el Management, no es solo una observación crítica sobre la cultura organizacional: es una llamada urgente a revisar nuestras estructuras de poder, nuestros incentivos y nuestra forma de entender la colaboración profesional.
El conocimiento no se protege guardándolo, sino compartiéndolo
En muchas organizaciones, sobre todo aquellas con una fuerte jerarquía o culturas arraigadas en la competencia, el conocimiento se convierte en un capital de defensa personal. Un recurso que se guarda como escudo para preservar el estatus o el puesto.
Pero en realidad, ese acto defensivo tiene un efecto contrario al deseado: aísla al profesional, ralentiza a la organización y termina convirtiéndose en un motivo de salida.
Como advirtió Peter Drucker, uno de los pensadores más influyentes del Management moderno:
“El conocimiento tiene que ser mejorado, desafiado y aumentado constantemente, o desaparece.”
Y desaparecer no solo significa volverse obsoleto: significa dejar de aportar valor, dejar de crecer, dejar de conectar.
Liderar no es retener, es multiplicar
En Start With Why, Simon Sinek afirma que los grandes líderes inspiran desde el propósito, y que su éxito se mide por la capacidad de hacer crecer a los demás. Si un experto no está ayudando a formar a quienes vienen detrás, no está liderando. Está simplemente ocupando espacio.
El liderazgo del siglo XXI ya no se basa en lo que uno sabe, sino en lo que uno es capaz de construir en equipo. El saber compartido se convierte en cultura, en legado, en ventaja competitiva sostenible.
El ejemplo de San Benito
En la regla benedictina, el conocimiento no se transmite desde el privilegio, sino desde la convivencia, el ejemplo y la humildad. El abad no impone, acompaña. Y su autoridad no proviene de guardar secretos, sino de su capacidad de generar unidad, armonía y crecimiento común.
Llevado al mundo corporativo, esto nos obliga a repensar nuestras estructuras. ¿Estamos premiando a quienes enseñan o solo a quienes ejecutan? ¿Estamos protegiendo el conocimiento dentro de silos o facilitando que fluya entre generaciones y departamentos?
¿Cómo revertimos esta dinámica?
Crear cultura de mentoring real No como programa decorativo, sino como práctica estructural. El conocimiento que no se comparte, no se queda.
Premiar la generosidad intelectual Hacer del “comparto lo que sé” una cualidad clave en la promoción interna.
Formar líderes que enseñan Los mejores líderes no son los que tienen todas las respuestas, sino los que enseñan a otros a encontrar las suyas.
Sustituir el miedo por propósito Si alguien guarda su saber por miedo, el problema no es el trabajador: es el sistema que le hace sentir inseguro.
Al fin y al cabo…
…una organización no se fortalece con guardianes del saber, sino con sembradores del conocimiento.
Los profesionales que verdaderamente dejan huella son los que forman legado, no los que ponen candado.
(Antonio Pascual)
Y tú, ¿estás compartiendo lo que sabes o estás protegiéndolo como si fuese tu último escudo?
Nos encantaría conocer tu opinión:
¿Has vivido o presenciado situaciones donde se ha ocultado conocimiento por miedo?
¿Cómo crees que podemos transformar esa cultura desde dentro?
¿Qué líderes recuerdas que hayan sido referentes por enseñar, no por mandar?
Comparte tu experiencia en los comentarios y sigamos construyendo organizaciones más humanas, generosas y sostenibles.

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