Capítulo 3
(Quiero dedicar este capítulo a una amiga muy querida que, en estos momentos, está sufriendo y quiero que sepa que está siempre en nuestros recuerdos. Entre sus enseñanzas, una de las capacitaciones que ella facilita es la de Storytelling, y esto que vamos a leer ahora tiene mucho que ver con ellas. Va por ti, Leticia)
El Sueño
Todo proyecto comienza con un sueño. Del más simple al más complejo. ¿Sueño realizable o proyecto inaccesible?, esa es la cuestión.
Una de las respuestas más coincidentes que se nos da cuando interrogamos a los emprendedores, inquiriéndoles por cómo llegaron a reconvertirse en tales, es respondiendo a un sueño, a una ilusión o a hacer algo que siempre les había llamado la atención o se relacionaba con alguna afición, deseo… Otra cosa sea el detonante que les llevó a tomar la decisión.
Inspirada en el universo del Quijote encontramos una magnífica reflexión sobre los sueños. De la canción El sueño imposible, del musical El hombre de La Mancha (1965). Don Quijote canta este himno como declaración de un ideal caballeresco:
«Con fe lo imposible soñar / al mal combatir sin temor / triunfar sobre el miedo invencible / en pie soportar el dolor… «
Y sigue:
«Y yo sé que si logro ser fiel / a mi sueño ideal / estará mi alma en paz al llegar / de mi vida el final.»
La canción deja de manifiesto que el sueño es un ideal por el que se puede luchar, por el que se sufrirá, pero que serle fiel es una manera de alcanzar la tranquilidad y, tal vez, la felicidad. Algo coincidente con la frase atribuida a Buddha:
No hay camino a la felicidad, la felicidad es el camino
Más breve, pero igual de conciso.
A los sueños, aunque por su propia definición se tratan de deseos o ilusiones difícilmente realizables, nos hemos acostumbrado a desafiarlos y a perseguirlos porque, desde que el hombre alcanzó la Luna, ya todo es posible.
El sueño de un emprendedor | empresario no es más que otro desafío a nuestro propio yo, a nuestra realidad, creyendo en un mundo mejor como el del Quijote. Una de las diferencias con el protagonista del libro de caballerías se encuentra en la valoración que, en nuestro caso, hacemos de la viabilidad del proyecto a partir de aquella primera ilusión. Esto minimiza, en mucho, el impacto negativo tanto de la inversión (económica) como de una probable sacudida emocional en los individuos que emprenden el proyecto, en caso de no alcanzar los objetivos propuestos.
Existen, en todas las acciones de emprendimiento, tres dimensiones a considerar: la económica, la psicológica de los emprendedores y la social de su entorno. No tener en cuenta una de las tres es asumir mucho riesgo innecesariamente. Cabría añadir una cuarta, la legal o jurídica, pero sería consecuencia de la primera, así que lo dejaremos en las tres iniciales, de momento.
En qué consiste el sueño de un emprendedor
Un sueño es el origen de una motivación, ilusa o no —ya se verá—, que anida en la mente de una persona y que, al expresarla por escrito, comienza a darle identidad discursiva, origen de cualquier proyecto incipiente.
Por ello, lo primero que debería hacer cualquier emprendedor que quiera iniciar un desempeño o cualquier empresario que quiera realizar cambios profundos en su organización es ponerse a trasladar sus pensamientos al papel, dándole la forma precisa a esa idea que ronda por su cabeza y que está dispuesto –motivado- a poner en práctica. No más de una hoja para recoger sus primeras impresiones. Un texto desnudo de literatura innecesaria, pero conceptualmente muy desarrollado y de manera muy precisa. Una página es más que suficiente.
Una vez finalizado, estamos ante el embrión de un emprendimiento que, si se analiza adecuadamente y se siguen los pasos precisos, podrá acabar convirtiéndose en un negocio fructífero.
